Antón Sáez, empresario “Necesito promover un ambiente de trabajo alegre y en el que mi equipo se sienta a gusto”

En un contexto en el que ya se habla de la existencia de una cierta burbuja del emprendimiento, Antón afirma rotundamente que “el emprendedor tiene que tener claro que quiere serlo”. Esta frase la pronuncia convencido, de manera clara y directa, durante la entrevista que mantenemos con él en uno de sus restaurantes, Abica, situado en una de las zonas más céntricas de A Coruña. Un local al que ha conseguido trasladar su estilo personal, el de alguien cercano, de trato familiar, alegre y sumamente profesional con el que apetece mantener una reunión relajada y de conversación agradable.

Y la primera pregunta surge de manera natural. ¿Cuándo tuviste claro que querías lanzar un proyecto propio?

Creo que era una inquietud que tenía dentro y en un momento dado las circunstancias me ayudaron a tomar la decisión. Mis últimos cursos en la Centro Superior de Hostelería de Galicia me llevaron a realizar prácticas en la Cadena Sol Meliá y, una vez finalizados los estudios, tenía una propuesta concreta para incorporarme a su plantilla. Un acontecimiento inesperado que afectaba a una persona próxima provocó que me quedase en A Coruña durante unos meses, los cuales aproveché para darle forma a las ideas que tenía dentro. Al cabo de un tiempo tuve que decidir si profesionalmente me iba fuera aceptando la oferta que me habían presentado o decidía quedarme y dar el paso de lanzarme a mi proyecto.

¿Cuáles son los pilares sobre los que construiste tu idea de negocio?

Fundamentalmente la creatividad y la innovación. Partiendo de la idea central de desarrollar una cadena de gastronomía distinta, basada en productos gallegos al 99%, con pocos ingredientes pero muy buenos y de calidad, con una cocina adaptada a las nuevas tendencias. Y todo ello en el marco de un local original, decorado de forma distinta y conviviendo en el mismo espacio con exposiciones de arte que se renovasen periódicamente.

¿Hacia dónde querías ir?

Mi intención desde un primer momento fue crear empresa. No quedarme en un solo local sino tener vocación de crecimiento, sin fijarme unos límites concretos. Por eso pensé en que el modelo de franquicia encajaba con lo que buscaba. Pero tengo claro que es necesario tiempo, paciencia y mucho trabajo para lograrlo.

Sabemos que durante este tiempo has ido encontrando nuevos socios con los que te has aventurado en otros proyectos, ¿qué buscaban en ti cuando te proponían participar en nuevos retos?

Pienso que, principalmente, compromiso y creatividad. Hijos de Rivera o Javier Corrochano y más adelante nuestros también socios de Clavo, además de la experiencia que pudiese aportar por mi trayectoria en el sector, creo que buscaban mis inquietudes por desarrollar nuevos conceptos en hostelería. De ahí surgen La Tita Rivera o Spoom, proyectos en los que tenemos depositadas muchas expectativas.

En un determinado momento de tu vida decidiste dirigir tu trayectoria hacia la hostelería. ¿Cuál es tu visión del sector?

Es un sector de los más complicados que existen. La gente en general cree que lo conoce porque son habituales usuarios, consumidores y en muchas ocasiones se meten a desarrollar un negocio sin los conocimientos necesarios. Hay muchos factores que atender. Es fácil perder mucho dinero si no estás atento a los detalles. En mi caso, la formación en el Centro Superior de Hostelería fue clave para tener una visión global, pasando por todos los puestos, desde servicio hasta cocina y luego gestión. Para mí es fundamental el servicio al cliente, entendido como algo que va más allá de una oferta o un local agradable. La experiencia desde que entras por la puerta, hasta como te hablan, huele, la música, los baños, la comida… y termina en la digestión con la calidad de aceites que utilices. El resultado va más allá del trabajo de presencia en el local. El mayor atractivo de este sector es que cuando haces un trabajo puedes conocer de manera inmediata el retorno de la satisfacción del cliente.

Háblanos de lo que buscas en las personas que te acompañan en tus proyectos.

Decir que el equipo es fundamental parece una obviedad, pero es que en hostelería dependes de él mucho más que en cualquier otra actividad. Necesito confiar en ellos, promover un ambiente de trabajo alegre y en el que se sientan a gusto trabajando. Todo esto se traduce en compromiso y eso finalmente lo percibe el cliente. En cuanto a otras condiciones sabemos que es un sector de los más complicados en cuanto a horarios o retribución, pero desde un primer momento tuve claro que en estos aspectos tenía que apostar por una política un poco diferente, que introdujese algunos cambios que permitiesen al trabajador sentirse satisfecho e identificado con su empresa. Esto se ha traducido en una rotación de personal muy baja, algo muy poco habitual en el sector.

Para finalizar Antón, ¿qué le dirías a alguien que en estos momentos estuviese valorando lanzarse a emprender un proyecto propio?

Creo que debes conocer bien el negocio en el que te quieres meter, entender sus claves y tener una visión global del mismo, desde abajo hasta arriba, conociendo sus diferentes procesos. Comprometerse al 100% con el proyecto, no tener miedo a caer, trabajar y pelear por tu idea. Luego está la suerte, siempre necesaria. Si haces las cosas bien y tienes paciencia los resultados llegarán.

Muchas gracias Antón.

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