El éxito en la vida, ¿una cuestión de suerte?

Escrito por Manuel Rego.

Hace unos días estaba leyendo en la red y me encontré con el dibujo de arriba. Me pareció muy interesante y aquí lo traigo.

Se presentan dos cuadros. En el primero, el de la izquierda, la carrera hacia el éxito es directa sin ningún tipo de obstáculo y sin ninguna desviación, tal y como lo pensamos, así se consigue. En el segundo, el de la derecha, al final llegamos al mismo sitio, pero con muchas idas y venidas, con muchos cambios de dirección.

La verdad es que pensando un poco en los momentos que he saboreado el éxito a lo largo de mi vida se ha reproducido siempre la segunda viñeta. Cuando me enamoré de aquella chica que en principio no me había fijado, y hoy es mi pareja; conseguir aquel trabajo que ni había pensado después de enviar tantos curriculum para trabajar en lo mío; disfrutar haciendo aquello que me parecía una chorrada antes de probarlo… Es decir, el éxito verdadero casi nunca es lineal, ni premeditado. Se llega a él después de intentarlo muchas veces y, en muchas ocasiones, intentarlo de distintos modos y direcciones. Pensemos cómo conseguimos nuestros éxitos.

El éxito casi siempre ha venido acompañado de fracasos estrepitosos. Muchos casos de éxito famosos son el resultado de curiosas “coincidencias”.

Ejemplos de éxito

El primer contrato que Marilyn Monroe tuvo con Columbia Pictures terminó porque le dijeron que no era ni suficientemente bonita ni tenía el talento adecuado para ser actriz. Ella insistió, y hoy en día aún es considerada una de las actrices más emblemáticas y una sex symbol de todos los tiempos.

Toyota no contrató a Soichiro Honda en uno de sus puestos de ingeniero, dejándolo en el paro. Entonces, empezó a hacer motos, empezó su negocio y se convirtió en multimillonario.

J.K. Rowling estaba en el paro, divorciada y criando su hija gracias a la seguridad social mientras escribía el primer libro de Harry Potter. Ahora es internacionalmente conocida por los siete libros que forman la saga de Harry Potter y es la primera persona multimillonaria gracias a la escritura.

En la primera prueba de Fred Astaire, los jueces escribieron: “No sabe actuar. No sabe bailar. Un poco calvo. Puede bailar un poco”. Astaire se convirtió en uno de los bailarines más famosos de todos los tiempos y se ganó el corazón de todas las mujeres estadounidenses.

Albert Einstein no habló hasta los cuatro años y no empezó a leer hasta los siete. Sus profesores lo tachaban de “lento” y “discapacitado psíquico”. Lo que pasaba era que Einstein tenía una forma totalmente distinta de pensar. Ganó el premio Nobel de física.

Todos ellos son ejemplos de personas que han alcanzado grandes éxitos. Seguro que si analizamos cada uno de ello podremos observar que responden a un esquema como nuestra viñeta.

¿Por qué insistimos?

Pero, ¿qué es lo que realmente hace que una persona insista?

En mi caso, y todavía no lo he conseguido, creo que es algo que hay dentro de mí que me dice que debo de continuar. Hay como algo o alguien que me pincha para seguir. Es difícil de explicar. Parece como una fuerza dentro de uno que dice “venga inténtalo de nuevo”, “venga insiste”.

Pero, ¿de dónde nace esa perseverancia? Yo personalmente tengo la impresión de que es algo innato, que hay algo dentro de cada uno de nosotros que necesita salir a la luz. Creo que cada uno de nosotros tenemos algo muy bueno en lo que podemos conseguir el éxito. La clave está en conseguir que esto aflore. A veces alguien cercano lo ve y nos ayuda a ponerlo en valor. Otras veces, un “fracaso”, entre comillas, un despido, una ruptura, provocan una salida de nuestra zona cómoda y una activación que nos ayuda a poner en valor lo bueno. La mayoría de las veces sucede del modo menos previsible, quizás porque la vida es imprevisible…

Sacar lo bueno

Ya, pero, ¿cómo conseguir sacar lo bueno que tenemos dentro?

Después de muchos años pensando que la autodeterminación de hacer algo es la mejor llave, el estar convencido de que uno puede hacerlo es el modo de hacerlo, la constancia, el esfuerzo, la dedicación; todo lo que tradicionalmente nos han contado (y seguro que tienen razón).

Se me ocurren cuatro ideas un poco diferentes que nos pueden ayudar (y por favor no me gustan los consejos en si mismos, tomadlo como ideas) y que quiero compartir con vosotros.

1. Quizás, la primera, es sacarle hierro a la vida. Nos tomamos demasiado en serio nuestra vida y, por supuesto, a nosotros mismos. Reírnos más de nosotros. Tomarnos la vida como si un juego se tratase, a veces ayuda. Disfrutar jugando. Volver a ser un poco niños e intentar disfrutar de cada momento. Siempre intentado impregnar nuestros momentos de sentido del humor y de diversión.

2. Invocar en nosotros un espíritu positivo que nos aliente a empujar con ganas y con fuerza e ilusión. Los principales dinamizadores de nosotros mismos somos nosotros. Aquello de la profecía auto-cumplida funciona, tanto en positivo como en negativo. Creamos que somos los mejores en ¿…?, pongamos un nombre ficticio, en zarrapitos. Soy muy bueno en zarrapitos. ¿Y qué es eso?, te preguntarán. Lo estoy descubriendo, contestarás.

3. Conocernos y respetarnos. Ser uno mismo, con sus fortalezas y sus debilidades. No intentemos ser quién no somos. Si queremos sacar de dentro de nosotros lo muy bueno que llevamos dentro, lo mejor, debemos ser auténticos y ser nosotros mismos -si no, seguro que copiamos, y cuando se copia generalmente se hace mal- en aquello que nos gusta, en lo que empleamos tiempo y no nos cuesta, en lo que nos ponemos contentos. Si preferimos estar solos, solos, si preferimos estar con gente, con gente, pero siempre haciendo lo que queremos hacer.

4. Nunca a la primera, ni seguro lo primero que pensamos. Saber que casi nunca sale a la primera, que saldrá después de varios intentos fallidos, pero que al final de uno u otro modo encontraremos el camino. Por eso debemos seguir. Debemos persistir hacia dónde, hacia dónde queramos. Por supuesto no en una única dirección. No sabemos nunca dónde va a estar el éxito. Pero recuerda, que ya está dentro de ti. Solo debes sacarlo a la luz.

Si les preguntásemos a los de arriba, a los famosos, si su éxito sería como finalmente fue ¿cuántos acertarían?

Retomando el titular del post, te hago una pregunta, ¿crees que tu éxito es cuestión de suerte?

  

 Os dejo este video para ayudaros en la respuesta.

¡¡¡Hasta la próxima!!!

Manuel Rego

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