Liderazgo 3.0 after millennials

Escrito por Manuel Rego

¿Cuáles serán las claves de liderazgo los próximos años?, ¿hacia dónde han de dirigir esfuerzos los líderes del futuro próximo?

Numerosos expertos en la gestión de personas aventuran distintas propuestas. Algunos muestran un camino con líderes muy ligados a los cambios sociales, a las personas, al desarrollo humano, a la diversidad y por supuesto a la globalidad, lideres éticos con mucha preocupación por la sostenibilidad.

Otros muestran un camino con líderes más orientados hacia los mercados, con una clara orientación hacia los resultados, muy preocupados por aumentar la eficiencia y la productividad.

La crisis del modelo parece que requiere a personas con un perfil y orientación más ética y social, con una mayor orientación hacia las personas; pero por otro lado el entorno global con la guerra de reparto de riqueza global en la que estamos inmersos parece que necesita más de los segundos, de los competitivos, orientados al mercado, que planten cara a las economías emergentes y a sus modelos de gestión intensivos en mano de obra de bajo coste.

Equilibrio

¿Será posible liderar buscando el equilibrio de ambas tendencias?, ¿liderando de forma competitiva orientando nuestras acciones hacia el desarrollo social, siendo éticos y preservando la sostenibilidad del proyecto global?

¿Qué estilo ha predominado en nuestra sociedad hasta ahora?, ¿en la política?, ¿en los negocios?, ¿en las organizaciones sindicales?, ¿en las organizaciones empresariales?, ¿colegios profesionales?, ¿organismos públicos?… Dejo ahí la pregunta, cada uno que haga su propio análisis.

¿Hacia dónde nos dirigimos?, ¿cuál es el estilo deseable los próximos años?, ¿están cambiando nuestros valores?, ¿están cambiando nuestra visión?, ¿qué objetivos perseguimos?… Os propongo hacer un pequeño resumen de quiénes somos para intentar descifrar cómo se comportarán en el futuro nuestros líderes.

Yo nací en la década de los 60. Pertenezco a la generación babyboom. Fuimos educados todavía bajo un halo de constricción social y bajo los últimos efectos de la España sin libertades. En este momento tanto la cultura del esfuerzo como la del respeto a las instituciones son características principales. La disciplina también se distingue como método de aprendizaje y potencia cualidades como el trabajo, respeto a la jerarquía, continuidad y perseverancia.

Para toda la vida

Se nos vende el modelo de organización para toda la vida. Nos ponemos la camiseta y defendemos a la empresa como nuestra. Otros muchos dedican gran parte de su vida post-universitaria a preparar oposiciones para trabajar toda su vida en un trabajo fijo: el Estado. Nuestros modelos son los yuppies y gente como Mario Conde se convierten en símbolos de lo que muchos ansiaban: un buen coche, un gran despacho, etc, etc. Un modelo muy orientado al éxito social.

La mujer empieza a reivindicar igualdad y de hecho empieza a competir con el hombre en casi igualdad de oportunidades. Tengo que decir que mi primer trabajo lo consigo porque nos presentamos tres. Yo era el único hombre. Me lo dieron a mí. Luego me entere de que no querían mujeres… Se dan movimientos de reivindicación, movimiento hippie, y tendencias de izquierda, que pronto sucumben ante el sistema. La mayoría dejan que el propio sistema decida por ellos.

Los 80 significan el cambio, tanto a nivel social, como político e incluso económico. Empiezan con gran agitación pero poco a poco el cambio se va produciendo y el color y la libertad entran en nuestras vidas. En esta década nacerá la generación X. Son hijo/as de los baby boomers, y de los tradicionalistas tardíos, los últimos de la generación de nuestros padres.

Empiezan a notar de forma más clara el efecto de la globalización. Crecen en un entorno digital. Han conocido, algunos, la televisión en blanco y negro. Conocen perfectamente el plasma y el led. Han escuchado música en vinilos pero casi todo/as guardan su música en dispositivos tipo MP3.

Lealtad al empleador

Aunque empiezan a cuestionar la jerarquía, todavía se muestran leales con el empleador. A pesar de su crítica hacia  el orden no rompen el modelo. Son mileuristas y les cuesta mucho acceder a puestos de primer nivel. La mujer empieza a ocupar puestos de responsabilidad en distintas organizaciones públicas y privadas. El sistema sigue manteniendo de forma muy firme las reglas de juego y sigue decidiendo.

A partir de los 90 aparece la generación Y, también llamada generación del Milenio. Son nativos digitales. Las anteriores son ‘inmigrantes digitales’. Son también llamados multitasking o multitareas. Se juntan dos características en ell@s muy complicadas; por un lado se han criado con todas las comodidades, lo cual les plantea mucha dificultad para entender vivir con limitaciones y por supuesto les cuesta mucho comprender la cultura del esfuerzo, muchos hablan de ellos como los malcriados; y por otro lado aterrizan en el mercado de trabajo bajo el comienzo y el desarrollo de una de las mayores crisis económicas de los últimos años. Las tasas de desempleo para los jóvenes alcanzan tasas por encima del 50% y en alguna banda de edad llegan al 74%.

Con respecto al respeto al trabajo y al empleador no les cuesta romper su compromiso. A pesar de la dificultad del momento, se mueven por mejora de condiciones económicas, aunque la mayoría viven con sus padres y la mayoría emplean sus ingresos en satisfacer sus gastos personales, entre otras cosas, porque no les llega para su independencia. Algunos empiezan a tomar la decisión de buscar trabajo en otros entornos. Se plantea un debate entre denominar a esto emigración o “movilidad exterior”.

La injerencia de los mercados en las políticas sociales deja en evidencia, que no solo no decidimos por nosotros mismos, sino que existen entes supranacionales que deciden por encima de los representantes políticos. Empiezan a verse movimientos sociales que buscan el auto liderazgo (15-M), pero de un modo poco organizado y poco orientado a políticas reales. Se diluyen con el paso del tiempo.

Globalidad

A estas gentes con sus características se une que la globalidad ha llegado también al mundo del empleo: el efecto de la deslocalización productiva está mandando al paro a muchos trabajadores europeos. Países emergentes con modelos de trabajo intensivos en mano de obra, y con sistemas políticos no democráticos, se convierten en líderes económicos.

Las grandes multinacionales se asientan en estos mercados buscando mejorar su productividad para vender sus productos a los viejos mercados y a estos nuevos, aprovechando fundamentalmente el bajo coste de la mano de obra. En los Estados Unidos se habla claramente de guerra comercial con China, pero sus empresas buscan también el mercado asiático, como productor y como consumidor.

Mientras, en Europa estamos peleando por reducir nuestro déficit público y mantener el modelo de bienestar… y en nuestro país… Estamos peleando contra los líderes corruptos, contra las administraciones ineficientes, contra la banca pública quebrada… Cada día nuestros queridos medios de comunicación nos motivan con nuevas noticias de quiebras fraudulentas, delitos por tráfico de influencias, apropiaciones indebidas… y los chinos se hacen con los mejores locales en el centro de la ciudad, y abren naves en los polígonos empresariales…

En fin, difícil panorama el que van a tener que asumir los próximos lideres o quizás, deberíamos empezar a pensar que parte de ese liderazgo nos corresponde asumir a nosotros mismos; quizás debemos empezar a pensar que si queremos honestidad, debemos ser honestos; quizás debemos pensar de que si queremos lideres que respeten, debemos respetar nosotros; si queremos lideres globales debemos ser globales; si queremos lideres eficaces debemos intentar ser eficaces.

Auto liderazgo postivo

Mi propuesta es que asumamos nuestro protagonismo y fomentemos un auto liderazgo positivo y no esperemos a que venga nadie a liderarnos y a iluminarnos. Cada uno que rescate sus principales valores: los baby boomers, quizás la cultura del esfuerzo; los X, la conciliación de la vida familiar; los Y, la multitarea, y la orientación a redes y entornos de colaboración.

En definitiva reivindiquemos nuestro propio talento auto liderando nuestro propio destino. Intentemos de forma proactiva que el sistema se convierta nuestro sistema, y no al revés… Quizás de este modo los líderes empezarán a cambiar convirtiéndose muchos de ellos en verdaderos líderes 3.0, lideres aftermillenials.

Imagen cortensia de  sscreations  / FreeDigitalPhoto.net
 
 

Escrito por Manuel Rego

¿Cuáles serán las claves de liderazgo los próximos años?, ¿hacia dónde han de dirigir esfuerzos los líderes del futuro próximo?

Numerosos expertos en la gestión de personas aventuran distintas propuestas. Algunos muestran un camino con líderes muy ligados a los cambios sociales, a las personas, al desarrollo humano, a la diversidad y por supuesto a la globalidad, lideres éticos con mucha preocupación por la sostenibilidad.

Otros muestran un camino con líderes más orientados hacia los mercados, con una clara orientación hacia los resultados, muy preocupados por aumentar la eficiencia y la productividad.

La crisis del modelo parece que requiere a personas con un perfil y orientación más ética y social, con una mayor orientación hacia las personas; pero por otro lado el entorno global con la guerra de reparto de riqueza global en la que estamos inmersos parece que necesita más de los segundos, de los competitivos, orientados al mercado, que planten cara a las economías emergentes y a sus modelos de gestión intensivos en mano de obra de bajo coste.

Equilibrio

¿Será posible liderar buscando el equilibrio de ambas tendencias?, ¿liderando de forma competitiva orientando nuestras acciones hacia el desarrollo social, siendo éticos y preservando la sostenibilidad del proyecto global?

¿Qué estilo ha predominado en nuestra sociedad hasta ahora?, ¿en la política?, ¿en los negocios?, ¿en las organizaciones sindicales?, ¿en las organizaciones empresariales?, ¿colegios profesionales?, ¿organismos públicos?… Dejo ahí la pregunta, cada uno que haga su propio análisis.

¿Hacia dónde nos dirigimos?, ¿cuál es el estilo deseable los próximos años?, ¿están cambiando nuestros valores?, ¿están cambiando nuestra visión?, ¿qué objetivos perseguimos?… Os propongo hacer un pequeño resumen de quiénes somos para intentar descifrar cómo se comportarán en el futuro nuestros líderes.

Yo nací en la década de los 60. Pertenezco a la generación babyboom. Fuimos educados todavía bajo un halo de constricción social y bajo los últimos efectos de la España sin libertades. En este momento tanto la cultura del esfuerzo como la del respeto a las instituciones son características principales. La disciplina también se distingue como método de aprendizaje y potencia cualidades como el trabajo, respeto a la jerarquía, continuidad y perseverancia.

Para toda la vida

Se nos vende el modelo de organización para toda la vida. Nos ponemos la camiseta y defendemos a la empresa como nuestra. Otros muchos dedican gran parte de su vida post-universitaria a preparar oposiciones para trabajar toda su vida en un trabajo fijo: el Estado. Nuestros modelos son los yuppies y gente como Mario Conde se convierten en símbolos de lo que muchos ansiaban: un buen coche, un gran despacho, etc, etc. Un modelo muy orientado al éxito social.

La mujer empieza a reivindicar igualdad y de hecho empieza a competir con el hombre en casi igualdad de oportunidades. Tengo que decir que mi primer trabajo lo consigo porque nos presentamos tres. Yo era el único hombre. Me lo dieron a mí. Luego me entere de que no querían mujeres… Se dan movimientos de reivindicación, movimiento hippie, y tendencias de izquierda, que pronto sucumben ante el sistema. La mayoría dejan que el propio sistema decida por ellos.

Los 80 significan el cambio, tanto a nivel social, como político e incluso económico. Empiezan con gran agitación pero poco a poco el cambio se va produciendo y el color y la libertad entran en nuestras vidas. En esta década nacerá la generación X. Son hijo/as de los baby boomers, y de los tradicionalistas tardíos, los últimos de la generación de nuestros padres.

Empiezan a notar de forma más clara el efecto de la globalización. Crecen en un entorno digital. Han conocido, algunos, la televisión en blanco y negro. Conocen perfectamente el plasma y el led. Han escuchado música en vinilos pero casi todo/as guardan su música en dispositivos tipo MP3.

Lealtad al empleador

Aunque empiezan a cuestionar la jerarquía, todavía se muestran leales con el empleador. A pesar de su crítica hacia  el orden no rompen el modelo. Son mileuristas y les cuesta mucho acceder a puestos de primer nivel. La mujer empieza a ocupar puestos de responsabilidad en distintas organizaciones públicas y privadas. El sistema sigue manteniendo de forma muy firme las reglas de juego y sigue decidiendo.

A partir de los 90 aparece la generación Y, también llamada generación del Milenio. Son nativos digitales. Las anteriores son ‘inmigrantes digitales’. Son también llamados multitasking o multitareas. Se juntan dos características en ell@s muy complicadas; por un lado se han criado con todas las comodidades, lo cual les plantea mucha dificultad para entender vivir con limitaciones y por supuesto les cuesta mucho comprender la cultura del esfuerzo, muchos hablan de ellos como los malcriados; y por otro lado aterrizan en el mercado de trabajo bajo el comienzo y el desarrollo de una de las mayores crisis económicas de los últimos años. Las tasas de desempleo para los jóvenes alcanzan tasas por encima del 50% y en alguna banda de edad llegan al 74%.

Con respecto al respeto al trabajo y al empleador no les cuesta romper su compromiso. A pesar de la dificultad del momento, se mueven por mejora de condiciones económicas, aunque la mayoría viven con sus padres y la mayoría emplean sus ingresos en satisfacer sus gastos personales, entre otras cosas, porque no les llega para su independencia. Algunos empiezan a tomar la decisión de buscar trabajo en otros entornos. Se plantea un debate entre denominar a esto emigración o “movilidad exterior”.

La injerencia de los mercados en las políticas sociales deja en evidencia, que no solo no decidimos por nosotros mismos, sino que existen entes supranacionales que deciden por encima de los representantes políticos. Empiezan a verse movimientos sociales que buscan el auto liderazgo (15-M), pero de un modo poco organizado y poco orientado a políticas reales. Se diluyen con el paso del tiempo.

Globalidad

A estas gentes con sus características se une que la globalidad ha llegado también al mundo del empleo: el efecto de la deslocalización productiva está mandando al paro a muchos trabajadores europeos. Países emergentes con modelos de trabajo intensivos en mano de obra, y con sistemas políticos no democráticos, se convierten en líderes económicos.

Las grandes multinacionales se asientan en estos mercados buscando mejorar su productividad para vender sus productos a los viejos mercados y a estos nuevos, aprovechando fundamentalmente el bajo coste de la mano de obra. En los Estados Unidos se habla claramente de guerra comercial con China, pero sus empresas buscan también el mercado asiático, como productor y como consumidor.

Mientras, en Europa estamos peleando por reducir nuestro déficit público y mantener el modelo de bienestar… y en nuestro país… Estamos peleando contra los líderes corruptos, contra las administraciones ineficientes, contra la banca pública quebrada… Cada día nuestros queridos medios de comunicación nos motivan con nuevas noticias de quiebras fraudulentas, delitos por tráfico de influencias, apropiaciones indebidas… y los chinos se hacen con los mejores locales en el centro de la ciudad, y abren naves en los polígonos empresariales…

En fin, difícil panorama el que van a tener que asumir los próximos lideres o quizás, deberíamos empezar a pensar que parte de ese liderazgo nos corresponde asumir a nosotros mismos; quizás debemos empezar a pensar que si queremos honestidad, debemos ser honestos; quizás debemos pensar de que si queremos lideres que respeten, debemos respetar nosotros; si queremos lideres globales debemos ser globales; si queremos lideres eficaces debemos intentar ser eficaces.

Auto liderazgo postivo

Mi propuesta es que asumamos nuestro protagonismo y fomentemos un auto liderazgo positivo y no esperemos a que venga nadie a liderarnos y a iluminarnos. Cada uno que rescate sus principales valores: los baby boomers, quizás la cultura del esfuerzo; los X, la conciliación de la vida familiar; los Y, la multitarea, y la orientación a redes y entornos de colaboración.

En definitiva reivindiquemos nuestro propio talento auto liderando nuestro propio destino. Intentemos de forma proactiva que el sistema se convierta nuestro sistema, y no al revés… Quizás de este modo los líderes empezarán a cambiar convirtiéndose muchos de ellos en verdaderos líderes 3.0, lideres aftermillenials.

Imagen cortensia de  sscreations  / FreeDigitalPhoto.net
 
 

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