Mi viaje al centro del talento y del desarrollo personal

Escrito por Daniel Otero

Seguro que en algún momento de tu vida alguien cercano a ti, del trabajo o de la familia, te recordó que tenías talento. Te recordaron aquella habilidad especial para crear, para hacer algo o para cuidar tu entorno. O sencillamente te recordaron que les hacías felices. Es posible que estos recuerdos sean lejanos o que los hayas olvidado completamente.

O quizás, como es mi caso, has llegado a un cruce de caminos y, aunque estás habituado a tomar decisiones complejas, administrar riesgos, presupuestos y proyecciones, la elección de un nuevo camino está resultando más compleja de lo habitual y sientes la necesidad de una nueva perspectiva para enfocar el problema.

Estoy seguro de que además de las señaladas hay muchas más razones para empezar un viaje al centro del talento, tantas razones como historias y personas. Mi viaje comenzó fruto de una de esas casualidades trabajadas en las que mientras buscaba incesantemente nuevas herramientas para avanzar en mi trayectoria personal y profesional me detuve en la web de WIT. Esta es la breve reseña de mi experiencia.

Comencé el viaje teniendo que aprenderme. Tuve que reconocerme sin filtros, sin estereotipos. Aprendí a mirarme debajo del traje de faena hasta encontrar las joyas que siempre habían estado ahí y que llevaban una etiqueta con mi nombre y apellidos. El autoconocimiento no es una tarea exenta de riesgos, pero los frutos son de un valor incalculable. Aprender a conocerse es uno de los regalos más hermosos que uno puede recibir. Es una tarea que el filósofo nos había encomendado hace ya mucho tiempo, y que hemos abandonado. Sin embargo, a medida que el mundo se complica resulta más y más imprescindible.

Redescubrirse a uno mismo fortalece, te da energía, te ayuda a enfocar, te amplía la perspectiva, te da ánimos y podría seguir poniendo adjetivos hasta consumir el espacio completo de esta entrada. Si además en la tarea te han cuidado, te han entregado afecto, comprensión y herramientas para el futuro quedas completamente ligado a la experiencia.

Después de la aventura de descubrir el tesoro del talento, que estoy seguro se encuentra en cada uno de nosotros, queda mucha tarea por emprender. La principal es ponerlo a trabajar. No hay atajos. El genio, en palabras de Edison, es un 1% de inspiración y un 99% de transpiración. El talento hay que cuidarlo. Necesita entrenamiento. Tiene que crecer para desarrollar todo el potencial y que los demás puedan reconocerlo y disfrutarlo. No puede sucedernos como al padre de la genética Gregor Mendel que tardaron 30 años en reconocer su talento porque estaba traspapelado.

Si las piezas de arte se exponen en un entorno en el que se cuidan todos los detalles como la luz, la temperatura de la sala, el marco o el pedestal, el talento propio también tiene que rodearse de los aderezos que lo resaltan.

Cómo comunicamos, hablamos, escribimos, nos vestimos… Cómo aparecemos en esta maraña en la que se ha convertido la sociedad actual son algunos de los elementos que deben acompañar al talento, que lo refuerzan y lo elevan sobre la multitud.

Qué queremos ser, a dónde queremos llegar, de qué forma o con qué medios son preguntas a las que hay que responder para enfocar y amplificar tu talento.

El talento propio convenientemente entrenado acabará convertido en lo que los demás identifican como tu marca personal. Si empleo una metáfora botánica, la marca personal es una especie de crecimiento lento, necesita cuidado permanente pero tengo la certeza de que cuando alcanza la madurez resiste erguida cualquier embate.

El viaje al centro del talento es un recorrido un tanto particular. No tiene vuelta a casa. Es un compromiso con nosotros mismos y con nuestro talento, único y singular. Es una tarea que no tiene fecha límite y en la que cada paso nos enriquece como persona y como profesional. He experimentado asombro, sorpresa, esfuerzo, estudio… He encontrado valores que siempre estaban ahí, he descubierto otros, me he reído y he contenido el llanto… Ha sido un recorrido emocionante.

He emprendido muchos viajes en mi vida. Todos me han enriquecido. Pero estoy seguro de que cuando recuerde el viaje al centro del talento que guiado por WIT inicié esta primavera encontraré siempre la energía, la fuerza, el consejo y el apoyo necesario para hacer realidad todos mis sueños.

Imagen cortesía de samarttiw / FreeDigitalPhotos.net

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