Yago Fontán, ingeniero: “Es fundamental marcarte internamente tus propias motivaciones. Para eso tienes que conocerte bien”

El aterrizaje dicen que es uno de los momentos más peligrosos y comprometidos de un vuelo comercial. Nunca nos hubiésemos imaginado que una las piezas que contribuye de forma directa en el éxito del mismo se construye en Ourense. Las compuertas que se abren en la barriga del avión y dejan que el tren de aterrizaje se despliegue (modelos Airbus) son de origen gallego.

Nos recibe Yago Fontan, ingeniero industrial químico que ocupa la gerencia de Componentes Aeronáuticos, S.A. (COASA), una de las plantas que el grupo vasco Aernnova tiene en diferentes lugares del mundo. Estas instalaciones están en el Parque Tecnológico de Galicia, en el Polígono de San Cibrao das Viñas, en Ourense. Forma parte de un proyecto internacional de alto contenido tecnológico dentro del sector aeronáutico.

Yago nos enseña la fábrica, nos habla primero para quién trabajan, nos hace repaso de unas cuantas compañías aeronáuticas de primer nivel, Embraer S.A, Eurocopter (AirbusHelicopters), pero la más conocida es el gigante europeo Airbus. Al mismo tiempo nos va enseñando los distintos talleres y las distintas fases de fabricación. Trabajan un componente muy innovador, el composite (fibra de carbono), que consigue un ahorro en peso y una mejora en resistencia muy importante -nos dice- respecto a otros materiales como el aluminio o el acero. Toda la fábrica parece un enorme laboratorio. Los operarios, en su gran mayoría, visten batas blancas. Al final, enormes bastidores nos presentan las piezas ya terminadas con una apariencia que transmite una sensación de alta calidad.

Ya en el despacho de Yago, despojado de su bata blanca, dos vistas aéreas de la ciudad de La Coruña ocupan un lugar relevante. “Esas fotos van conmigo a dónde quiera que yo vaya”, nos dice con orgullo. Le recuerdan sus raíces, le traen de nuevo a la mente su casa familiar, el bullicio alegre de sus calles, su colegio, sus familiares, sus amigos, su Dépor…

Para nosotros es todo un placer acercarnos a Ourense, a su polígono industrial y constatar que en Galicia contamos con uno de los proyectos punteros y más competitivos a nivel mundial en el ámbito de la fabricación de estructuras aeronáuticas. Sin duda nos interesa el proyecto pero, sobre todo, queremos conocer lo que nos puede aportar Yago desde su experiencia en un sector tan internacionalizado y competitivo.

Empezando por el principio de tu carrera profesional, ¿por qué decides orientar tu trayectoria hacia la ingeniería?

Quizás contribuyeron dos experiencias. La primera, cuando tenía 16 años, mis padres me animaron a hacer tercero de BUP en los Estados Unidos. Esto me abrió los ojos y me ayudó a madurar y a comprender el mundo desde otra visión, quizás más global. Aquí empezó mi interés por trabajar en proyectos internacionales.

¿Y la segunda?

Como suele ocurrir cuando tienes 17 o 18 años, tenía dudas sobre la carrera que quería elegir. Pero, al menos, tenía claro lo que no iba conmigo. Una presentación que tuvimos en el colegio de un representante de la Universitat Ramón Llul me despertó el interés por la ingeniería industrial química. Me interesaban particularmente los procesos de fabricación de productos químicos. Mis padres me apoyaron, me ayudaron y me fui a Barcelona a cursar la carrera. Al final no me he dedicado de forma directa a la ingeniería industrial química, aunque el proceso de fabricación del composite tenga cierta afinidad con la parte química y, por supuesto, con la industrial.

Llega el desembarco en el mundo profesional, ¿cómo fue?

Una vez finalicé mis estudios, tuve la fortuna de incorporarme a Citroën. Comencé en el departamento de calidad y en poco tiempo pasé a ser responsable de uno de los departamentos de proveedores. Ese fue un momento duro pero clave en mi formación. Tuve que gestionar por primera vez un equipo, con diferentes perfiles e inquietudes. Fueron casi siete años que me aportaron un gran aprendizaje. Puedo decir que el sector de automoción es una magnífica escuela en ingeniería. Va por delante de muchos sectores, entre ellos el aeronáutico.

¿Qué te lleva a dar el salto a COASA?

Había comenzado a nacer en mí una cierta inquietud de cambio, de nuevos retos. Estuve cerca de asumirlos en París dentro de Citroën pero diversas circunstancias hicieron que ante mí se presentase la oportunidad de iniciar casi de cero el proyecto que la división aeronáutica del grupo Gamesa iba a lanzar en Ourense. El sector me atraía y me incorporé como director de calidad formando equipo en aquel momento únicamente con el gerente.

¿Qué recuerdas de aquellos primeros momentos?

Tardamos casi cuatro años en crear un equipo compacto de unas 65 personas. La mitad aproximadamente eran de fuera de Ourense. Muchos, de las zonas de Vigo y Villagarcía. Jóvenes, con poca experiencia, con formación en FP2 y gran número de mujeres, excelentes para un trabajo de detalle, cuidadoso y exigente en el cumplimiento de las instrucciones marcadas. En un colectivo joven hubo que generar una cultura de trabajo industrial en la que el rigor en el cumplimiento de las normas era fundamental.

En el año 2005 se produce un hecho fundamental, ¿qué ocurre?

Se producen cambios en nuestro accionariado: sale Gamesa y el presidente actual, Ignacio López Gandásegui, con apoyo de varios grupos financieros e industriales apuesta decididamente por la compañía, por la aeronáutica y potencia la ingeniería. Y además por el composite, un material ya de presente pero con mucho futuro en el sector. Pasamos a formar parte del grupo Aernnova en un sector en crecimiento, de constante expansión tecnológica, en el que compites en un mercado global. Pasé a ocupar la dirección de producción, algo que me ha aportado otra perspectiva para entender el funcionamiento de la planta y me ha enriquecido profesionalmente. Cinco años después asumo la gerencia. Actualmente somos 342 empleados. Muchos de ellos están en contacto y colaboran con gente de otros países. Promovemos el dominio del inglés o francés entre la plantilla. Dentro del grupo tenemos unos de los mejores ratios de productividad y somos competitivos internacionalmente con plantas que se encuentran en Alemania, Francia, Brasil…

Yago, ¿cómo identificas el talento?

No es sencillo porque el talento adopta muchas formas. Creo que conlleva implicación e identificación con el proyecto. Y también se manifiesta en aspectos como la capacidad de liderazgo para comprometer a los colaboradores y versatilidad en diferentes ámbitos, como el técnico, la capacidad de cohesión o para ser referente ante los demás. Para que aflore es necesario no limitarlo, una vez que lo identificas delegar en él, darle libertad para actuar, equivocarse y plantear cosas nuevas.

¿Te sientes protagonista de tu carrera profesional?

Creo que sí. Tanto en Citroen como en COASA he ido dando pasos en la dirección que quería, transmitiendo mis inquietudes por crecer y haciendo ver mi interés por asumir nuevos retos. Es muy difícil que la organización lo haga por ti, no tiene sentido quedarte sentado esperando a que alguien venga a hacerte tu plan de carrera y además, si lo hace, que encaje con lo que realmente tú quieres. Es fundamental marcarte internamente tus propias motivaciones. Para eso tienes que conocerte bien.

¿Cómo ves tu futuro profesional?

Siempre creciendo. Me siento orgulloso de nuestro proyecto en Ourense, me identifico mucho con el proyecto que prácticamente vi nacer y me gustaría que siguiese siendo por mucho tiempo una fuente de generación de empleo y desarrollo profesional para mucha gente. La empresa está en fase expansiva, no sé si mi destino me llevara a otro proyecto, incluso lejos de Galicia, nunca se sabe…

Después de un buen rato de animada conversación, Yago nos acompaña en nuestra despedida. Le transmitimos nuestro agradecimiento y nuestra admiración por el proyecto que lidera, que no solo genera empleo de calidad, sino que además pone a Galicia en el mapa mundial de un sector puntero como el aeronáutico.

Muchas gracias Yago.

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