Solo tienes 7 segundos para causar una buena primera impresión

Escrito por Alberto Chouza

Hace apenas unos días, mientras estaba tomando tranquilamente un café a primera hora de la mañana y aprovechaba mientras tanto para ojear la prensa, sonó un teléfono móvil en una de las mesas próximas. Un joven, que estaba acompañado por otras dos personas, descolgó y contestó a la llamada. Al cabo de unos instantes, con gesto serio y voz alterada dijo: “me ha vuelto a ocurrir lo mismo. Después de la entrevista de selección creí que me iban a seleccionar. Fue todo perfecto. No lo entiendo”.

 Sus dos compañeros de mesa, un chico y una chica, le lanzaron mensajes de apoyo y ánimo. Pero él parecía no atender a razones, estaba bastante afectado. Al cabo de un rato comentó que necesitaba salir a dar un paseo y tomar aire. Te acompaño, le dijo la chica. No, prefiero estar solo. Gracias de todas formas, le contestó. Lo vi salir solo, con paso cansino, mirada en el suelo y hombros caídos. Y me vinieron a la mente los versos de Neruda. “Podría escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo, la noche está estrellada…”.

 “Bares, qué lugares, tan gratos para conversar, no hay como el calor del amor en un bar”, cantaba Gabinete Galigari hace ya unos cuantos años. Algunos han modificado la última parte y la han convertido en “no hay como el calor de una entrevista de selección en un bar”. Y efectivamente, hay reclutadores que utilizan estos locales para reunirse con los candidatos. Aquí cabría hacer muchas interpretaciones, incluso algunas de ellas con connotaciones en parte positivas por lo que puedan buscar en este entorno.

 Pero ahora quiero recordar una ocasión en la que en poco más de media hora, vi pasar a cinco personas por una mesa en la que estaba un hombre que, además de un refresco,  tenía sobre ella simplemente una libreta y un bolígrafo. Apenas le dedicaba cinco minutos a cada uno. Además, el hombre era el que hablaba más de la mitad del tiempo. Movido por la curiosidad le pregunté al camarero de qué se trataba aquello y me informó de que era un cliente que en ocasiones utilizaba la cafetería para realizar entrevistas de selección. Llamar a aquello entrevistas era osado y de selección, una temeridad, pensé sin decir nada.

 Antes de irme decidí que quería saber más sobre aquello, por lo que aproveché el breve intervalo de tiempo que había entre un candidato y otro para acercarme a la mesa. Se trataba de un hombre de mediana edad, elegantemente vestido, aspecto bonachón y aparentemente confiable. Le pedí disculpas por el atrevimiento, le informé de mi profesión y el por qué de mi interés por saber algo más sobre lo que hacía y qué técnicas estaba aplicando. No pareció sorprendido. Tenía tablas suficientes para manejar la situación con soltura. Me invitó a sentarme y me dijo: “7 segundos son suficientes para crear una primera impresión de alguien, está demostrado. Pero claro, tienes que ser muy bueno para hacerlo bien en tan poco tiempo. Por eso yo necesito unos 2 minutos.”

 Al llegar a casa investigué sobre el tema en internet. Al poco tiempo encontré que un reciente estudio realizado por neurocientíficos de las Universidades de Nueva York y Harvard indica que en 7 segundos creas una primera impresión de alguien en base a:

  1. Nivel económico
  2. Nivel de educación
  3. Competencia, honestidad, confianza y credibilidad
  4. Identificación de nuestro rol de género
  5. Nivel de sofisticación
  6. Integridad
  7. Grado de éxito
  8. Religión
  9. Ideología política
  10. Atractivo social, sexual y profesional
  11. Ética personal

 Apagué el portátil y pensé en el hombre del bar. Al poco me vino a la mente el chico de la llamada de teléfono en la cafetería. Me lo imaginé entrando en el bar, con la mirada al frente, el cuerpo erguido, dirigiéndose con confianza hacia la mesa en la que se encontraba el entrevistador, estrechándole la mano con firmeza y, al cabo de 7 segundos, levantarse, volverle a estrechar la mano, con más firmeza todavía y una sonrisa de complicidad en ambas caras.

 Porque, como dice una canción, la vida es mejor con palabras de suerte.

Crédito de la foto: Thomas Leuthard / Foter / CC BY

 

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